miércoles, 23 de octubre de 2019

El valor de educar en la sociedad actual y "el talón de Aquiles" del pensamiento único. María Teresa Sirvent.

María Teresa Sirvent menciona en este trabajo algunos puntos críticos de la sociedad actual, entre los que podemos destacar el carácter regresivo e injusto del modelo neoliberal, con retrocesos en derechos, valores, necesidades, es decir en justicia social y las desoladoras consecuencias de esta situación en cuanto a la manifestación de lo que llama, "múltiples pobrezas".
Menciona no sólo la pobreza económica, con una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, sino que se refiere a las carencias en la satisfacción de otras necesidades humanas:

  • Pobreza de protección, genera desamparo y soledad, miedo a la inestabilidad, al desempleo, impera el individualismo y la desconfianza.
  • Pobreza política o de participación social, miedo a participar, hay factores que reprimen nuevos intentos o formas de organización social.
  • Pobreza de comprensión o de entendimiento, hay factores sociales que dificultan el manejo reflexivo de la información y la construcción de pensamiento crítico.
Esta noción de pobreza de comprensión, es la que desarrolla a partir del concepto de "pensamiento único", este pensamiento único es una manera de ver o analizar la realidad, por la cual, consciente o inconscientemente la vamos legitimando, tomando esta situación regresiva, injusta y absurda que vivimos, como la que tiene que ser y no puede ser de otra manera.
La hegemonía cultural conquistada por el imperialismo utiliza un lenguaje ideológicamente trastocado, convirtiendo así el imperialismo en globalización, la precarización y explotación de los trabajadores en flexibilización laboral, la perdida de los derechos obreros en ajuste y las nuevas formas de gobierno autoritarias en transiciones democráticas, entre otros.
El pensamiento único neoliberal se expresa en falacias que hacen ver la realidad como algo dado, como una dicotomía que te hace elegir "lo menos malo", podemos mencionar las frases "achicar el Estado es agrandar la Nación", "son estas medidas económicas o es la cesación de pagos", entre muchos ejemplos.
El pensamiento único se apoya en mecanismos que distorsionan el análisis de la realidad, que logra por ejemplo convertir a las victimas en victimarios, o los sitúa como culpables de su propia situación de desamparo.
Son mecanismos que naturalizan la pobreza, la injusticia, la violencia, el desempleo. Recordemos que el sistema capitalista necesita de un ejercito de desocupados para imponer sus condiciones de trabajo aberrantes, cuando por otro lado, la gente que no consigue trabajo culpa a los extranjeros de ocupar el empleo que podrían obtener ellos, (pensamiento xenófago), es así como con estas interpretaciones erróneas de la realidad se manipulan las conductas y muchas veces se alimenta la confrontación de grupos que deberían unirse.
El poder dominante ha conseguido transformar sus intereses en nuestro sentido común.
Pero la autora menciona el poder de la educación, donde los educadores tenemos elementos para actuar en contra de estas ideas hegemónicas. La educación, dice, es "el talón de Aquiles" del pensamiento único.
Justamente, la debilidad de este pensamiento, radica en que no tiene en cuenta uno de los valores esenciales del ser humano: la capacidad de problematizar la realidad. De cuestionarla, interpelarla, desnaturalizarla.
La construcción del pensamiento único es el resultado de un proceso de educación, de aprendizaje, por lo tanto los docentes debemos posicionarnos, podemos reforzarlo o desbaratarlo. Lo que se construye se deconstruye.
En el acto educativo el docente puede privilegiar o incentivar la emergencias de preguntas, antes que las respuestas, diferenciar la información enlatada del conocimiento real, reconstruir memorias colectivas, y sobre todo deconstruir la realidad, construir conocimiento verdadero, incentivar la participación, y la organización para la acción colectiva.
Entonces podemos decir que la educación es la arena de lucha ideológica de dos paradigmas, el modelo neoliberal y neoconservador del pensamiento único, con la idea de ciudadanos eficientes, competitivos y despolitizados y la educación para desnaturalizar el pensamiento único, generando hombres capaces de reconocer sus derechos y luchar por ellos, organizándose colectivamente para demandar su cumplimiento.
El rol de los docentes y educadores es fundamental para estimular el pensamiento reflexivo, desmitificar las falacias del pensamiento único y alentar la participación social y política en las instituciones educativas, sociopolíticas y movimientos sociales.

Nos gustaría agregar una frase, que si bien su autor la pronunció en tiempos pasados, (1944), es de una actualidad que impresiona.
Dice Arturo Jauretche: "Sus cabezas han sido conquistadas por un falso sentido común, repleto de zonceras. De esas falsedades que, de tanto repetirse, se instalan como premisas".......
...."La oligarquía es una minoría ínfima en nuestra sociedad; son dueños de la tierra, si, pero su mayor poder es el de ser dueños de la cabeza de miles de argentinos de clase media, que, sin tener mas tierra que la de los canteros del patio, se comportan como fieles defensores de un modelo que no les pertenece".

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