Querida Silvia:
Deseo de todo corazón que puedas
trabajar en esta profesión, aportando desde tu lugar, acciones que ayuden a
liberar las conciencias de las ideas hegemónicas que saturan nuestras mentes, tratando
de ser consciente en todo momento de aquello que trasmitís cuando enseñas, ya
que sabemos que el conocimiento no es neutral, pero justamente por eso, no
deseo que enseñes tu idea, no es eso, no. Lo que se necesita transmitir, es la
necesidad de desnaturalizar modelos sociales, problematizar la realidad que te
muestran como dada.
Tenes como
docente la oportunidad de reivindicar la crítica, la confrontación, la
participación, para derribar mitos, para, porque no, cortar cadenas.
Me gustaría que
puedas trasmitir a tus alumnos que todos podemos ser actores, participar, no
meros espectadores de lo que pasa, podemos y debemos agruparnos, involucrarnos,
sindicalizarnos. Como dice Dussel, el pueblo tiene la Potentia, que es el poder
político de la comunidad, y tenemos la obligación de hacerlo valer.
Como docentes no nos
es posible lograr la igualdad económica de nuestros alumnos, pero sí podemos
colaborar en trabajar para la igualdad en la posibilidad de expresar las
diferencias, alentando siempre la reflexión ética.
Por supuesto
también espero que sigas creyendo y apoyando la educación pública, siendo
siempre un ideal, pues no estoy de acuerdo en que la educación pueda ser un
bien mercantilizable. Por eso, debemos ser conscientes de que es necesario
luchar por defender nuestros derechos, teniéndolos como provisorios, porque los
que hoy conquistamos se pueden perder.
Otra cosa que
quisiera que tengas en cuenta, son los conceptos y normas que trabajamos en el
proyecto intercatedra, ya que es sumamente importante que puedas protegerte
ante posibles imprevistos, evitando consecuencias indeseadas como producto de
algún descuido, aún con buena intención.
Además, y muy
importante, aunque pienses que la calidad en educación no debe ser una
apropiación neoliberal, aspiro a que trabajes desde una perspectiva relacional,
adaptándote a las circunstancias del contexto, preguntándote siempre para qué,
y qué es necesario enseñar en cada realidad, adaptando los contenidos, aún
sabiendo que todos deben acceder a aquellas competencias, conocimientos y
valores que la educación promete.
Y por último, te
repito, tené siempre en cuenta que la educación es el “Talón de Aquiles”, como
dice Sirvent, del pensamiento único, y que de todas las pobrezas, hay una en la
que sí podés ayudar desde tu lugar, es la pobreza de entendimiento, podés
colaborar en deconstruir la realidad, en desbaratar los sentidos comunes del
pensamiento hegemónico, estimulando el pensamiento reflexivo, incentivar la
emergencia de preguntas, derribar mitos, terminar con esos principios introducidos en
nuestra formación cultural desde la infancia, que están tan naturalizados en la
sociedad.
¡Éxitos en tu
tarea!
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