Trabajamos sobre el capítulo 1, Educación, identidad y
papas fritas baratas, donde Michael Apple relata su experiencia en un país de
Asia. En el mismo nos invita a reflexionar sobre las malas condiciones a la que
los gobiernos someten muchas veces a los habitantes de su país, consecuencia de la privatización, el ajuste educacional
y en servicios de primera necesidad; que son algunas variables de las formas de dominación del
capitalismo.
Nos preguntamos que debería ser el crecimiento de un
país, más que la mejora en la vida de sus habitantes. Sin embargo, esto se
asemeja más a una utopía; que al sentido común, ya que es recurrente en el mundo que gobiernos neoliberales
en nombre de ese crecimiento, lleven al pueblo a vivir en la miseria, a la
destrucción del medio ambiente y la negación de los derechos humanos, a través
de la invisibilización de determinados sectores sociales.
El autor menciona la necesidad de instituciones escolares
como instrumento público, democrático y emancipatorio. De lo que surgió en la
clase un debate al respecto, ya que coincidimos que el conocimiento no es
neutral, la educacion puede ser utilizada (de hecho, lo es) como instrumento
direccionador de ideas, o de adoctrinamiento. De todas maneras, personalmente
consideramos que estará más cercano a pensar con libertad, quien pueda
educarse, (aunque la intención no sea que tenga pensamiento crítico), que alguien
privado de ese derecho; el solo acto de aprender a leer y escribir otorga la
libertad y posibilidad de en algún momento analizar y relacionar lo que sucede
en su vida y su país.
En un sistema de globalización, capitalista, patriarcal,
y de supremacía de raza blanca, se dan relaciones capitalistas de explotación,
que se mantienen ocultas, que en general pueden desconocerse, y otras veces
obviarse. Hablamos entonces, de la
necesidad de que los docentes puedan abordar la escuela desde una perspectiva
relacional. Que pasaría si nos preguntáramos por cada producto que utilizamos,
como se hace, como se extrae de la naturaleza, como se fabrica. El autor
menciona el servicio eléctrico, pero lo mismo sucede con incontables productos, caña de
azúcar, tabaco, vestimentas, calzados. Otro ejemplo, (en este caso en la negligencia en cuanto al cuidado del medio ambiente), puede ser la producción de
soja en Argentina, donde el gobierno generó condiciones que favorecieron notablemente a un pequeño sector de la sociedad, agroexportador, pero tuvo
consecuencias negativas como el desplazamiento de otros cultivos y producciones
para consumo local (como la ganadería bovina, cultivo de algodon, etc), las zonas rurales se siguen despoblando, dado que las ganancias
económicas no los favorece de ninguna forma, entonces grandes productores desplazan a
campesinos con tenencia precaria de tierras. También sucede que se utilizan tierras consideradas marginales o
no tradicionales, y por lo tanto más vulnerables agro y ecologicamente como el
bosque nativo chaqueño, esto ocasiona inundaciones y sequías; lo que muchas veces desde los medios
se muestra con sentido sensacionalista como si fueran solo fenómenos naturales, ocultando
las verdaderas y profundas causas. Además, se utilizan productos contaminantes y venenosos, que aún hoy, a pesar de las graves consecuencias para la salud, no han sido prohibidos.
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